viernes, 17 de julio de 2015

STING EN ESPAÑA (3ª parte)


[11]: A primera hora de la mañana Sting y su equipo llegaron a Córdoba. Se alojaron en Hospes Palacio de Bailio, un lujoso hotel situado cerca de la zona más turística. Durante la jornada libre el equipo sufrió las altas temperaturas (39 grados) y trató de relajarse cada uno a su modo. Dominic estuvo hasta por la noche desaparecido; David salió a comer completamente solo, es increíble que uno de los miembros fundadores de la E Street Band pueda pasar tan desapercibido; y un acaloradísimo Peter comió con Vinnie.
 

Jo disfrutó en una terraza muy cercana, El Imperio, del tinto de verano y de las tortillas de camarones, acompañada por un sorprendentemente parlanchín y sonriente Bill Francis, y por más miembros del equipo que se entregaron con devoción al vino blanco. Por su parte Sting decidió comer en el Hotel, como comprobamos un poco más adelante.
 

Dado que nuestro Hotel, Los Patios de Córdoba, estaba muy cerca del de la troupé de Sting, terminamos, por casualidad, comiendo en el mismo lugar que Jo y compañía (el distendido y etílico equipo). Se trataba de un sitio verdaderamente sencillo en el que podías probar hummus, pollo al curry, croquetas de jamón o las antes mencionadas tortillas de camarones por unos 4€ la ración. El simpático camarero era de Andújar y tenía una barba hipster como Sting.
 

Pude hablar con Jo, enseñarle un artículo suyo aparecido en mi blog, decirle que me había comprado su último CD “Taking pictures”, que me había gustado el dueto que ahí hace con Sting y ya puestos, le pedí que por favor le dijera que en el concierto de Córdoba tocara “America”. Jo me dijo que a ella también le parecía un tema muy hermoso pero que Sting no suele atender sus sugerencias.
 

Toma mala
 
Mi chica y yo decidimos tomar el café en el Palacio de Bailio esperando tener un encuentro “fortuito” con mi ídolo desde hace 25 años. Al adentrarnos en el patio vimos a dos hombres sentados tranquilamente en la terraza, uno de ellos miraba fijamente su portátil, el otro simplemente tomaba el “fresco”, por llamarlo de algún modo. Cuando nos acercamos un poco más nos dimos cuenta de que ese hombre barbudo que estaba completamente ocioso, sin distracciones de ningún tipo (libro, periódico, teléfono, tablet, etc) no era otro que Sting!!!.
Le saludamos, le dijimos que queríamos una foto y nos vaciló diciéndonos que él nos la hacía sin ningún problema, le dijimos que la queríamos con él y dijo: “¡vaya, conmigo!”.
Como no se levantó, nosotros tuvimos que rodearle, y mientras el amable Sr. del portátil nos disparaba una ráfaga de instantáneas aproveché para decirle que tenía un blog sobre él y le dije el nombre del mismo. Mostró su conformidad y nos extendió la mano como buen Caballero del Imperio Británico que es para decirnos cortésmente: Nice to meet you!!. Le dijimos que le veríamos al día siguiente en el concierto y nos alejamos sin pretender robarle más tiempo. Cuando regresó al interior del Hotel levantó la mano para despedirse de nosotros.
 

Toma buena
 
A pesar de rumores que afirmaban que Sting acudiría al Teatro de la Axerquía a ver la actuación de Serrat, no fue así. Pasó la velada nocturna cenando en la misma terraza en la que habíamos hablado con él. Nosotros por nuestra parte nos decantamos por el salmorejo, el rabo de toro, los flamenquines y las berenjenas califales que tan bien hacen en las Bodegas Mezquita.
 

[12]: Sting estuvo haciéndose más fotos y firmando autógrafos después de regresar de su paseo matutino con la única compañía de un pequeño libro azul. Después sabemos de buena tinta que fue al gimnasio y que rechazó retratarse de esa guisa. Nosotros aprovechamos para visitar la ciudad y para proseguir nuestra ruta gastronómica. En Capitoné Tapas Bar degustamos el premiado pecado lechal, unas fajitas de costilla caramelizada y pollo mozárabe, aunque no tan bueno como el que yo hago.
 

Decidimos, de nuevo, tomar café en el Hospes Palacio de Bailio, para quizás así “forzar” otro encuentro y conseguir que mis cd’s cuidadosamente elegidos “The soul cages” y “The last ship” contaran a partir de ahora con la rúbrica de su artífice.
No pudo ser, pero lo que sí fue es que me topé con una parte fundamental del “Dream Team”: Dominic y Vinnie estaban en el patio del Hotel sufriendo el calor implacable y accedieron a retratarse conmigo. Dominic dijo, sin mucho convencimiento, recordar nuestro anterior encuentro en Los conciertos de Radio 3, hace casi 5 años, y Vinnie en realidad no dijo nada pero amablemente posó.
Dominic estaba al tanto del disco de Luis Morate, su promotor en los dos únicos conciertos que ha dado en nuestro país como solista, y de la colaboración en él de Rhani Krija.
Después de dos días de emociones fuertes nos quedaba aún por delante sobrevivir al calor de la tarde y disfrutar de un buen concierto.
 
[...Continuará]
 
AGRADECIMIENTOS MUY ESPECIALES: a la Srta. Nieves Campos por servirme de intérprete y por ser impulsora de esta pequeña gesta. También por el soporte logístico y humano a la Familia Rodríguez Bizarro-Gómez (Javier, Clara, Clarita y Jesús).