viernes, 9 de enero de 2009

LA HISTORIA DE "LAST EXIT" (2ª PARTE)

La banda consigue tener un hueco en el Festival de Jazz de San Sebastián, el pensamiento del viaje estimula a la banda para hacer más grabaciones. John Hedley comentó que todas las canciones del álbum “First from Last Exit” fueron grabadas previamente como maquetas en junio de 1975. “Con el viaje a San Sebastián en el horizonte, se decidió arreglar juntos esas canciones y producir un “álbum” para ganar unas pocas pesetas cuando estuviéramos en España”. Es por ello que la carátula interior parecía que estuviera hecha con una impresora John Bull en una caja de cereales.

La carátula rosa, escrita a máquina podría no parecer muy profesional, pero “First from Last Exit” (WUD/C/101) es una de las piezas de coleccionismo más raras de la carrera de Sting, contiene algunas de las primeras canciones suyas, algunas de las cuales serían posteriormente incluidas convenientemente retocadas en varios de los discos de Police. Las nueve canciones, producidas por Dave Wood, han sido escuchadas por bastante gente y están consideradas como una de las rarezas que cuenta con la formación original de "Last Exit" y con la participación en un tema de Terry Ellis, quien tiempo después reemplazaría a John Hedley. La cinta promocional incluía las siguientes canciones: “We got something” (Sting), “Truth kills” (Sting), “Whispering voices” (Gerry), “Carrion Prince” (Sting), “Savage beast” (Sting), “I got it made” (Gerry), “I’m on this train” (Sting), “Oh my God” (Sting) y “A bit of peace” (Instrumental - Terry).

Con sus 100 maquetas en cassette preparadas para que (esperanzadoramente) los ansiosos vascos no las dejaran escapar, “Last Exit” (ayudados por Cormac Loane) llegaron a España el 16 de julio. Sting no pudo viajar junto al resto de la banda porque los tres días de viaje coincidían con los tres últimos días del curso lectivo. La banda ganó el premio a la mejor banda amateur (el premio sigue ocupando a día de hoy un sitio en la repisa de la chimenea de Sting), y fueron contratados por un promotor vasco. Rendidos por el hospedaje y la comida, la banda tocó en otro festival, el 2 de agosto, y en algunos clubs en Bilbao en donde fueron contratados apresuradamente, la banda consiguió el dinero suficiente para volver en ferry a Inglaterra.

En esos momentos “Last Exit” estaba considerando mudarse al sur para poder ser tenidos en cuenta por los más importantes sellos discográficos; pero durante el verano de 1975 el entusiasmo de John Hedley estaba decayendo y decidió abandonar la banda después de un show en el Hotel Gosforth, el 15 de octubre. Las semillas del punk se estaban plantando, y ellos sospecharon que la única oportunidad de tener una continuidad sería irse a Londres. John estaba simplemente satisfecho tocando su guitarra e improvisando su técnica. Él contó a “Outlandos”: “Mi ambición era convertirme en alguien honesto tocando la guitarra, ser feliz y mejorar como persona. Soy profesional desde 1969, aún practico dos horas al día siempre que puedo, y la única persona que he conocido que también lo hace es Sting”.

El 25 de octubre “Sounds” volvió a hablar sobre “Last Exit”: “Ellos colocaron señales de advertencia por voladuras con dinamita alrededor del Teatro de la Universidad este domingo al mediodía mientras “Last Exit”, “The Steve Brown Band” y “New Tyneside Jazz Orchestra” en rotación (no, no en un escenario giratorio). Es una música que deberías rezar para que no se pierda en el viento, no está grabada, como tantos buenos rock tocados por bandas desconocidas de todo el país. “Last Exit” fueron explosivos, aún sin contar con su guitarrista habitual, John Hedley, y se adelantaron incluso a Lol Coxhill. Ellos interpretaron temas como “Hymn of the seventh galaxy” con increible ferocidad. “Last Exit” ya tiene un año de antigüedad y si las compañías discográficas tuvieran dos dedos de frente no les dejarían pasar de largo antes de que les llegue su gran momento”.
La siguiente noche, el 26 de octubre, Mike Oldfield estaba en Newcastle para un concierto con su gira de Tubular Bells. En la formación de Mike estaba Andy Summers, y por un cruce del destino los teloneros aquella noche fueron “Last Exit”. Aunque Sting y Andy entonces no se conocieron, Andy ha reconocido que no se sintió muy impresionado por “Last Exit”.

En noviembre de 1975 la banda vio el lanzamiento de su único single, que incluía dos canciones de Gerry Richardson cantadas por Sting, “Whispering voices” y “Even song”, en el sello Wudwink. Naturalmente el single volvió a ser grabado en Impulse por Dave Wood. Por solo 40£ podías irte a casa con una copia del single.

A finales de 1975 llegó una nueva Opera Rock. El año anterior “Rock nativity” había puesto los cimientos... ahora era el momento de “Hellfire”, ¡la Biblia convertida en música rock!. Un periodista local llamado Peter Mortimer capturó el sentimiento de este ambicioso show, que una vez más contaba con la música de “Last Exit”:
“Hellfire” llega un poco tarde. La redención llega tarde hoy en día para “Hellfire”, la Ópera rock del Newcastle University Theatre. Pero presumiblemente no tan tarde para el público porque la recepción fue muy entusiasta. Los recuerdos a veces son breves, y aunque yo admití de buena gana la vigorosa fuerza inyectada al final, hay serios defectos en el cuerpo principal del trabajo. El tema que trata es la Biblia, el reparto es una mezcla de actores profesionales y niños, y la música de Paul Todd está interpretada por el grupo más apasionante de Tyneside, “Last Exit”. Inevitablemente el rock bíblico está un poco trillado en estos días. ¿Qué quedaba por hacer?. Probablemente nada, pero aquí el plan más ambicioso es llevarnos a toda pastilla desde la creación hasta el final de Cristo descendiendo de la cruz y viendo a Lucifer apagarse. Una gran tarea, sobre todo en le primera mitad, que puso a prueba a toda la compañía. Dios (Peter Rutherford) se mantiene en una elevada supremacía mientras Lucifer (Geoffrey Burridge) y su dominio crece para hacer sus maldades. Si la maestría musical de “Last Exit” mantiene un nivel muy elevado de calidad, la dirección de Ian Forrest parece a veces carente de lustre: las letras son conscientemente modernas (“¡No hay manera, chico!” es una frase muy repetida por Dios), dejándonos confusos de si estamos ante un sátira o ante un intento real de espiritualidad elevada. Algunos cortes necesarios y la vitalidad de la pieza mejoraría enormemente”.

El nuevo año vio como “Last Exit” volvía rapidamente a la rutina de un concierto al mediodía en el Teatro de la Universidad el 4 de enero y en el Hotel Gosforth la tarde siguiente. Más sesiones se completaron el los estudios Impulse con el resultado de nuevas grabaciones del tema de Sting “Carrion Prince”, del de Gerry “Whispering voices”, una versión de Neil Young “Don’t let it bring you down”, y otro tema de Sting “Everyday’s just the same”.
Cada día sería lo mismo pero la banda continuaba ganando notoriedad, y el 29 de febrero de 1976 el Sunday Sun publicaba:
“Podrías hacer cosas peores que ir de excursión al Hotel Gosforth la noche del miércoles. Si puedes abrirte camino entre las abarrotadas escaleras que dan al piso de arriba te encontrarás con una cita semanal habitual, “Last Exit” una de las más brillantes esperanzas de todas las bandas provenientes del Norte. Soy alguien que aborrece el jazz, y estuve a punto de no ir por su falsa etiqueta de Jazz-rock. De hecho, disfruté con su variada e imaginativa música, que no admite ninguna otra etiqueta más que “fabulosa”.

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